Un deporte que se ha ido extendiendo más y más con el paso de los años es el running. Es un deporte sencillo, que únicamente precisa de unas zapatillas deportivas, ropa cómoda y camino.

Gente de todas las condiciones físicas, sexo y edad han comenzado a realizar esta práctica deportiva aparentemente saludable e inofensiva que muchas veces es más lesiva de lo que a priori pueda parecer.

A lo largo de mi experiencia clínica, he observado que la incidencia de casos de tendinopatías del tendón de Aquiles y de problemas en la fascia plantar ha aumentado. Esto es debido principalmente a que al ser tan fácil empezar a correr, las personas tendemos a pensar que podemos realizar la actividad sin ningún tipo de preparación ni asesoramiento físico, y es por eso que suelen aparecer las lesiones de tipo tendinoso.

Pero, ¿Qué es el tendón? El tendón es la estructura de colágeno que se encarga de unir el músculo al hueso principalmente, y fisiológicamente es el que debe soportar la fuerza o carga que imprimimos con nuestro cuerpo al rebotar en el suelo y viceversa. Esta capacidad de carga es entrenable, y por tanto, al empezar a correr debemos ser conscientes de que nuestros tendones pueden no estar preparados para correr largas distancias o demasiado tiempo, y por tanto, pueden tener microlesiones en el tejido tendinoso, que si no se atienden a tiempo, o se piensa que el dolor “ya se pasará”, tienden a cronificar y el problema se agrava, cursando con dolor incluso al caminar y al realizar actividades de la vida diaria.

¿Qué debo hacer si sufro de una tendinopatía aquílea? Lo primero que debes hacer visitar a tu fisioterapeuta de confianza, ya que es la persona que mejor puede asesorarte para solucionar el problema. El tratamiento, aparte de la entrevista al paciente para conducirnos a posibles causas del problema, consiste en explorar a todo el paciente, pero haciendo especial atención a sus miembros inferiores, manteniendo la musculatura de la parte anterior y posterior equilibrada, y elaborar un programa de carga progresiva para el fortalecimiento del tendón y de los septos miofasciales, con el fin de que éstos puedan soportar la carga de la carrera.

Sería aconsejable además realizar revisiones periódicas para tener un control sobre la evolución de la patología y los síntomas del paciente hasta su recuperación completa, y una vez llegada la recuperación, seguir acudiendo a consulta para mantener los músculos y el cuerpo en forma y apto para el ejercicio.

David Cabrera Martínez, fisioterapeuta colegiado 5166